Si a finales de Septiembre ya alertábamos sobre el hecho de que el obispado de Córdoba continuase en su intento por manipular la realidad histórica de la Mezquita-Catedral de Córdoba, a día de hoy esa situación no sólo no ha cambiado, sino que ha empeorado.

Pero, no quisiera volver a abrir de nuevo este debate -por todos conocido-, sin antes añadir algo de leña al fuego.¿ Qué quieren?. ¡No soy un Santo!. Y, no se me ocurre mejor manera para hacerlo que apelando a su bolsillo.

Si ud. acude a la Mezquita de Córdoba y solicita una entrada, sepa que no podrá pagarla con tarjeta, sólo en efectivo. Dinero este, al que ellos llaman donativo -no hay ninguna alusión en la entrada-. No piense que puede escaquearse, sin dinero no hay entrada, y sin entrada no hay acceso. Ya que hablamos del tema pecuniario, debería saber querido lector que todo el dinero que el obispado ingresa por el negocio de la Mezquita ni aparece en apunte contable alguno, ni está depositado en ningún Registro oficial. ¿Hasta ahora, algún sorprendido?. ¿No?, bueno aún queda lo mejor. Cada noche, los trabajadores del obispado deben llevar la recaudación diaria hasta la sede episcopal, lo cual, dicho sea de paso, parece un auténtico peñazo. Quizás, y con el ánimo de aliviar tan pesada carga, hayan decidido trasladar las taquillas de la Mezquita al obispado. Quien sabe…

Sea como fuere, sabemos que en 1979 el Estado español firmó con el Vaticano un acuerdo sobre Asuntos Económicos mediante el cual se establecía que: “la Iglesia estaba exenta del pago de los impuestos reales o de producto, sobre la renta y sobre el patrimonio de manera total y permanente”. A consecuencia de su explotación comercial, la Mezquita-Catedral de Córdoba se ha convertido en una auténtica máquina para generar dinero (cerca de 13 millones de € al año). Sería pues de sentido común, al menos para todo hijo de vecino, que una actividad de esta índole estuviera sujeta a los impuestos de IVA y sociedades, además de tener que cumplir con sus obligaciones contables y de transparencia. La cuestión, un tanto polémica, es que las leyes españolas eximen a la Iglesia Católica de tributar por estas “actividades empresariales”.

En palabras del autor del artículo del cuál he extraído esta información: <<el hecho de que no deban pagar “legalmente” por sus millonarios ingresos, no significa que no estén obligados a declarar cuánto ganan y a qué lo dedican, igual que cualquier otro ciudadano >>.

Para más información, véase:

El paseo de la vergüenza

Tanto monta, monta tanto

 

¿Plan de evacuación?. Esa es la cuestión

¿Plan de evacuación?. Esa es la cuestión

En diciembre de 1999 finalizó la Década Internacional para la reducción de Desastres Naturales. La Asamblea General de las Naciones Unidas había creado esta designación para despertar el interés mundial con respecto a la necesidad de prevenir, o por lo menos mitigar, los niveles de destrucción que los desastres naturales, tales como inundaciones y terremotos, pueden llegar a causar en el patrimonio cultural. Durante esa década, se realizaron grandes adelantos a nivel regional, nacional e internacional para proteger el patrimonio cultural no sólo de los desastres naturales, sino también de aquellos desastres causados por el hombre, como por ejemplo las guerras, amenazas de bomba e incendios, los cuales a menudo ocurren durante las remodelaciones de los edificios.

Dicho esto, ¿cuál es la situación actual en lo que a prevención y protección se refiere?.

Bien, si nos lo preguntaran a cualquiera de nosotros, diríamos seguramente que mejor, máxime si tenemos en cuenta el tiempo transcurrido y los avances habidos durante este período. Pero a veces, la realidad dista mucho de ser tan simple; bastó como de costumbre con que la naturaleza actuase para esclarecer nuestras dudas. Me explico. El pasado mes de Junio París sufrió las mayores inundaciones de los últimos años, de hecho, la ciudad no había sido testigo de una crecida semejante desde 1910 cuando alcanzó su máximo registro histórico. Ante tal eventualidad, el gabinete de crisis creado para la ocasión y presidido por Jean Luc Martínez (director del Louvre) tomó la decisión de cerrar el museo temporalmente al público. Además, las obras debían ser trasladadas desde las galerías al nivel de tierra siguiendo el desfasado programa ideado el día de la crecida de 1910. Digo desfasado porque en ese momento las galerías subterráneas del Louvre no existían, y en esta ocasión fueron las primeras en ser evacuadas. Estos depósitos ubicados en la zona inundable tienen una superficie de unos 8600 m cuadrados, y albergan cerca de 220 mil objetos del Antiguo Egipto, la Italia de los s. XI-XV o la Grecia Pre-Clásica.

¡Fue una suerte que finalmente el rio no llegase al sótano!

En 2015, el museo anunció la construcción de un nuevo almacén en el norte de Francia, porque un simulacro realizado ese mismo año concluyó que el museo no disponía de una superficie similar -en zonas no inundables- a donde poder transferir las obras de arte. Esta tercera sede de almacenaje estará lista para 2018. En esta ocasión, el plan inicial en caso de que las lluvias continuaran pasaba por transferir las piezas al almacén que el museo tiene en Lens. Aun así, la Prefectura de Paris había advertido al museo hacía ya 11 años, de que eran necesarias cerca de 72h para evacuar el Louvre por completo. El simulacro realizado en 2015 puso además de manifiesto que no era posible salvar 220 mil obras en tan poco tiempo.

Y de una más que mejorable gestión ante las adversidades medioambientales, pasamos a otra muy deficiente, y que además nos ha dejado unas tristes consecuencias. El Museo Girodet (Sur de Paris), así como algún otro, no ha sabido llevar a cabo unas adecuadas políticas de prevención y protección que garanticen la seguridad de sus obras. Las medidas adoptadas por el Museo para salvaguardar  las de las aguas se resumen en una, su depósito en una caja fuerte dotada de una puerta blindada no hermética. Por donde, evidentemente el agua se acabó filtrando. Al abrir las compuertas, el personal del museo se quedó horrorizado al comprobar el estado de las obras. Tanto el lienzo de San Jerónimo penitente (Zurbarán), como las otras 3 mil obras de incalculable valor habían estado completamente sumergidas durante dos días. Obras de Théodore Géricault y Jean-Jacques Fuchère quedaron en un estado lamentable. Afortunadamente, y aunque su estado es crítico, la mayoría de las obras podrán ser restauradas. Eso sí, el coste de la restauración va a ser cuantioso, tanto que la sociedad de amigos del museo lanzó una campaña de financiación participativa.

Por tanto, ¿qué conclusión podemos extraer de estos sucesos?. Pues que cualquier museo que se precie de tal denominación debería de tener como mínimo, un plan de prevención actualizado así como una serie de protocolos aplicables ante cualquier eventualidad, asegurando de este modo la adecuada protección de las obras.

Y ya por proximidad, ¿cuál es el panorama en los museos españoles?. En términos generales, podríamos decir que aún queda mucho por hacer. Pero si comparamos al Louvre con su homólogo nacional, es decir, el Museo Nacional del Prado nos daremos cuenta de que la cosa cambia. Ya que éste ha sido capaz de desarrollar una serie de protocolos dentro del Plan de Protección para Colecciones antes situaciones de emergencia, necesarios para poder actuar en salas de colección permanente así como en salas de exposiciones temporales. Así mismo, se han elaborado manuales de intervención, dirigidos a distintos colectivos profesionales y se han impartido además, cursos de formación y prácticas de los mismos. Finalmente, se ha previsto la posibilidad de tener que evacuar obras hacia almacenes dentro del mismo edificio o, en caso de gravedad extrema, a otro edificio de los integrantes en el campus. Aunque bastante modélico, no es el único que ha tomado cartas en el asunto. El Museo Reina Sofía tiene un plan de emergencia conocido como “PROCOER”, desarrollado para actuar en todo el museo. Incluso, si la situación lo requiriese, con intervención del ejército o los bomberos. A diferencia del Louvre, en el Reina Sofía la evacuación se haría por prioridades. Y bueno, para que se hagan una idea, su plan de evacuación data del 2015.

 

Enlaces de interés:

 

Palmira! Quién te ha visto y quién te ve

Palmira! Quién te ha visto y quién te ve

El fin de la II Guerra Mundial nos dejó una Europa en ruinas, con una sociedad carcomida por los remordimientos y necesitada de esperanza. Con el firme propósito de superar tan traumática experiencia, se planteó la reconstrucción en estilo de aquellos monumentos con una significación especial para sus comunidades, una práctica que hasta ese momento había sido rechazada pero que dado lo excepcional de la situación fue aceptada sin vacilaciones. Aunque ha llovido mucho desde aquel período de posguerra,  a día de hoy esos mismos problemas no sólo siguen existiendo sino que se han multiplicado por culpa de las continuas guerras. Por ello, la pregunta que debiéramos hacernos es la siguiente: ¿Cómo se debe actuar cuando un monumento es destruido en acto de guerra?.

El pasado Domingo, 27 de marzo, el ejército sirio se hacía con el control de la ciudad de Palmira, incluyendo sus famosas ruinas grecorromanas. Éstas han sido Patrimonio Mundial de la UNESCO desde 1980, pero para su desgracia y por ende la del resto han estado en manos de los yihadistas (milicianos del autoproclamado Estado Islámico) desde el pasado veinte de mayo. Así pues, ¿qué les ha ocurrido en este tiempo?. A decir verdad nada bueno. Además de haber sido escenario de intensos combates, algunas de estas ruinas han sido destruidas intencionadamente (dinamitadas en algunos casos) por estos extremistas. Entre las construcciones que en cuestión de segundos dejaron de existir encontramos tres emblemáticas torres funerarias del s.I d.C, el templo de Bel, el templete de Baal Shamin y el arco del triunfo. Si me permiten la licencia, me referiré a esto como “Genocidio Monumental”, un término que se ajusta perfectamente a las actuaciones que estos “instruidos guerreros de la fe” (sarcásticamente hablando claro) realizan sobre nuestro patrimonio.

Sin embargo, el conflicto que se vive en Siria no sólo deja daños materiales, también humanos. Soy consciente de que no hay palabras que puedan expresar el dolor, la desesperación y el miedo que están llevando a decenas de miles de personas a abandonar sus hogares y huir hacia Europa con la vaga esperanza de encontrar un sitio donde asentarse y empezar de nuevo. Y aunque no me gustaría hacerlo de menos, existe otro drama igual de terrible, el de aquellas otras personas que por falta de medios o simple  amor a su tierra deciden quedarse, aun a sabiendas de cual puede ser su destino. Son muchos los que se han quedado pero quizás pocos hayan tenido una vida tan unida a las ruinas de Palmira y en cierto modo, hayan sido incluso partícipes de su final. Imagino que a estas alturas sabrán de quién hablo; Jalel al Asad (Khaled Asaad) fue durante cuatro décadas el jefe de Antigüedades de Palmira. Cuando los milicianos del EI estaban entrando en la ciudad, a sus 81 años Jalel decidió quedarse. Poco tiempo después empezaron los interrogatorios, estos yihadistas querían saber donde se encontraban los tesoros arqueológicos de Palmira. ¿Y eso?. Parece ser que este hombre y otras personas habían ocultado, con el único fin de preservarlos, una serie de valiosos objetos que no habían podido ser evacuados. Al no revelar ninguna información sobre su paradero y tras casi un mes de cautiverio, Jalel fue degollado por sus captores.

A pesar de sus esfuerzos, se sabe que algunas de dichas piezas fueron robadas y más tarde extraídas del país a través de su frontera terrestre con el Líbano. Su destino, ser vendidas de contrabando en el extranjero. Ciertamente, en los últimos años no nos han faltado ejemplos de este tipo, ¿recuerdan lo que ocurrió con el patrimonio iraquí tras la invasión occidental?. Pues eso, debe estar de moda!!

Sé que me he desviado un poco de nuestro tema, pero creo que tras las recuperación de la ciudad de Palmira y sus ruinas (esperemos que definitivamente) era una obligación el hacer una mención a esta persona.

Tras haber entrado en el recinto monumental, Maamoun Abdulkarim (superintendente del complejo arqueológico) ha asegurado que por dentro el complejo está en buen estado. Igualmente, ha querido destacar que los restos de la zona suroccidental de la ciudad son los que presentan un mejor estado. Según el diario italiano Il Corriere della Sera: “las ruinas sobre las que se decapitaron y mataron a decenas de personas permanecieron intactas”, incluidos el ágora, el teatro romano y las murallas de la ciudadela.

Abdulkarim ha dicho que tiene previsto hablar con Naciones Unidas para la reconstrucción de la ciudadela, ya que es la que más daños ha sufrido junto con los templos de Bel y Baal Shamin. Esperemos que al tratarse de una destrucción efectuada en tiempos de guerra, y habiendo supuesto un duro golpe psicológico para sus compatriotas (y el colectivo en general), no haya ningún problema a la hora de determinar cual debe ser la actuación a llevar a cabo.

Quizás, como anticipo de la propia intervención, el alcalde de Londres Boris Johnson, ha planteado enviar un batallón de arqueólogos a Palmira para reconstruir una ciudad herida por los bombardeos (columna en el Daily Telegraph). En palabras del alcalde, “ésta es la mejor manera de compensar a los sirios después de que Europa no esté dando una respuesta eficaz a la situación que está atravesando el país árabe.”

Coincidirán conmigo en que no es una solución pero, de llevarse a cabo supondría un buen comienzo. Y lo que es mejor, al calor de estas declaraciones el ministro italiano de Bienes Culturales, Dario Franceschini ha manifestado la intención de su país por enviar a los “cascos azules de la cultura”. La principal función de este cuerpo (patrocinado por la UNESCO) compuesto por carabineros y expertos civiles es la de proteger y recuperar el patrimonio artístico de la humanidad dañado por las guerras o desastres naturales, así como enfrentarse al tráfico ilícito que se hace con los objetos de arte. No sé lo que resulta más impactante de esto último, si el hecho de que el Ministerio de Cultura italiano incluya a los Bienes Culturales en su nomenclatura, lo cual les otorga una cierta importancia, o que Italia tenga una unidad especial dedicada por entero a la protección y cuidado del Patrimonio. Llamen me envidioso, pero quién lo tuviera!!

Sea como fuere, María Teresa Grassi la arqueóloga de la Universidad de Milán que excavó y trabajó en Palmira desde el 2007 hasta el 2010, sostiene que cuentan con las tecnologías adecuadas para la reconstrucción de la ciudad. Una opinión no carente de fundamento, máxime si tenemos en cuenta que fue una de las últimas personas que trabajó en el lugar.

Finalmente, y mientras se suceden todas estas muestras de apoyo “desinteresado” por parte de gobiernos e instituciones varias, las autoridades sirias siguen reclamando y esperando el apoyo internacional para reconstruir la ciudad de Palmira. Una ciudad patrimonio de todos. Veremos como acaba!!

Puede que en un futuro próximo, siempre y cuando se ponga fin a este conflicto, podamos volver a contemplar la ciudad de Palmira y a maravillarnos con sus monumentos. Del mismo modo que hace casi dieciocho siglos hacía Zenobia, primera y última reina del Imperio de Palmira. Y de ser así, procuren no olvidar el enorme trabajo que restauradores, gestores, arquitectos y demás profesionales habrán realizado.

¡Siempre hay más de lo que realmente vemos entre las bambalinas de un escenario!

También os dejo aquellos enlaces de prensa que más me han servido para redactar este articulo:

http://www.elconfidencial.com/mundo/2016-03-27/victoria-del-ejercito-sirio-la-ciudad-historica-de-palmira-ya-no-esta-en-poder-del-daesh_1174660/

http://www.infolibre.es/noticias/mundo/2016/03/28/las_autoridades_sirias_dicen_que_complejo_palmira_esta_quot_buen_estado_quot_46893_1022.html

http://www.elconfidencial.com/mundo/2016-03-28/indianas-jones-al-rescate-de-palmira-londres-quiere-reconstruir-la-cudad_1174935/

http://www.elconfidencial.com/mundo/2015-08-19/estado-islamico-museos-palmira_977555/

http://www.abc.es/cultura/abci-palmira-podra-renacer-201603292131_noticia.html

 

 

La capilla Sixtina valenciana,una restauración 2.0

La capilla Sixtina valenciana,una restauración 2.0

¡El Patrimonio es un tema que nos incumbe a todos!. Espléndido, no les parece?. Ciertamente, bien podría ser este el eslogan de algún partido político, pero lamentablemente no es así. Y es que metidos hasta el fondo como estamos en una crisis económica que no es nuestra, y con un estado en franco retroceso en lo que a intervencionismo cultural se refiere, la siguiente pregunta nos debería de venir a la cabeza: ¿quién vela por nuestro Patrimonio Cultural?. ¡Menudo dilema!

Una cosa parece clara, si el “actual” estado no es capaz de salvaguardar dicho patrimonio con el dinero del contribuyente alguien tendrá que hacerlo, aunque sólo sea de manera temporal. Y es aquí donde surge la figura del mecenas. Según la RAE, dice se de aquella persona que patrocina las letras o las artes. Normalmente el mecenas es una persona o entidad con bastantes recursos, a veces de procedencia un tanto “discutible” y que por diversas razones (amor por la cultura, desgravación fiscal, mejorar su propia marca, etc.) decide usar parte de los mismos para financiar proyectos culturales. Sin embargo, no he venido para hablar de sus bondades o criticar  sus actuaciones, sino para dar a conocer una de sus buenas prácticas. ¡Han oído bien!

En el año 2012, nace la Fundación Hortensia Herrero con el objetivo de recuperar, desarrollar y compartir la sensibilidad artística y cultural de la Comunidad Valenciana. A través de su Fundación, Hortensia Herrero se ha revelado en los últimos años como una mecenas en la recuperación del patrimonio y el apoyo al arte, con varios proyectos en marcha.

Quizás uno de los más significativos, en cuanto a su dimensión e importancia sea la restauración de la Iglesia de San Nicolás de Bari y San Pedro Mártir. El origen de esta iglesia gótica (en principio) parece remontar se al s.XIII, primera vez que tenemos constancia de ella al aparecer dentro del conjunto de las primigenias doce parroquias cristianas de la ciudad de Valencia. Más tarde, entre 1419/55 el primitivo edificio fue reformado en estilo Gótico a instancias de la familia Borja. Ésta no sería la última de sus transformaciones, así a finales del s.XVII  el templo volvió a mudar su piel y el Barroco se impuso conforme a los cánones de la época. De este período destacan las pinturas de Donisio Vidal debido a su amplitud y colorido, quién siguió el trazado de su maestro Antonio Palomino, autor de los frescos de la cúpula principal de la Basílica de la Virgen de los Desamparados.

Sea como fuere, lo cierto es que la Iglesia ha llevado mal el paso de los años. Tanto el edificio como sus pinturas (frescos) acusaban desde hacía tiempo un avanzado estado de deterioro. Por esta y otras razones (edificio simbólico), la Fundación Hortensia Herrero se decidió a financiar su restauración, la cual dio comienzo en el año 2012.

En un principio, la intervención de la Fundación se llevó a cabo en las fachadas de la capilla de la Comunión y en la neogótica de la plaza de San Nicolás, así como en los ventanales de la iglesia. Esta fachada neogótica presentaba importantes problemas derivados de las humedades producidas por las filtraciones de agua, además de una importante grieta ocasionada por la separación del cuerpo superior de la fachada del muro lateral, con el consiguiente riesgo de desprendimiento. Desde un primer momento, las obras de restauración tenían no solo el objetivo de recuperar el aspecto estético visual, sino también el de preservar las pinturas del interior. Los frescos, dorados y revestimientos en general se habían visto seriamente afectados por los graves problemas de ventilación.

Una vez asegurada la estructura, se discutió la forma en que se debía proceder con los frescos de la Iglesia, se decidió siguiendo el “protocolo” realizar un estudio sobre el estado de su conservación. Después de analizar los resultados, los especialistas hicieron especial hincapié en su “preocupante deterioro.” Debido a la importancia del edificio los expertos optaron por la rehabilitación de los frescos, lo cual no ha sido tarea fácil si tenemos en cuenta la extensa superficie de trabajo, casi dos mil metros cuadrados de pinturas. Durante la misma fue redescubierto un mural de 20 m cuadrados que había quedado oculto bajo una capa de cal a los pies del altar. Hallazgo este del cual sólo se tenía constancia a través de un tratado pictórico de Antonio Palomino, que realizó un exhaustivo diseño de las pinturas.

Finalmente, la restauración fue presentada a principios de este febrero por los directores de la intervención, la catedrática e investigadora del Instituto de Restauración de la Universidad Politécnica de Valencia (UPV) Pilar Roig y el arquitecto Carlos Campos; el párroco Antonio Corbí; y Elena Tejedor, en representación de la Fundación Hortensia Herrero, que como decíamos ha financiado la actuación con un inversión cercana a los 4,7 millones de euros. A parte de la enorme suma de dinero invertida, la cantidad de tiempo, material, etc no es nada despreciable. Un total de cuarenta y un mil horas de trabajo de un centenar de profesionales, seis mil hojas de papel japonés para la fijación de las pinturas, diez mil litros de agua destilada, quinientos pinceles o cien kilogramos de algodón, son algunas de las cifras que nos revelan la magnitud de la restauración.

Como ya destacábamos, la importancia de este trabajo también radica en las novedosas técnicas empleadas durante el proceso de restauración. Para la recuperación de los frescos se han utilizado rayos láser para las zonas más resistentes a la limpieza, así como ultravioletas e infrarrojos que han permitido comprobar si había repintes. Igualmente, se han aplicado tratamientos de biolimpieza como una solución bacteriana sobre papel japonés a una temperatura de 25ºC que aseguraba la actividad metabólica de las bacterias en las zonas donde había colas de gelatina. Y lo que puede resultar más interesante, se ha realizado un tratamiento digital de las imágenes para reemplazar las partes ausentes de la obra en aquellas zonas donde no quedaba pintura original. Es decir, se han clonado elementos singulares para rematar algunas piezas. A la vista de los resultados nos encontramos con un trabajo de una factura exquisita, donde se ha cuidado hasta el más mínimo detalle. Dicho esto y desde mi humilde punto de vista, ¿podemos realmente considerar la clonación de algunas pinturas como rehabilitación/restauración?. Los técnicos responsables de este proyecto aducen la complejidad de los frescos de Vidal para justificar su actuación, ya que según ellos el dibujo no se podía intuir, de ahí la clonación de algunos “elementos”. A decir verdad, ¿la falta de algún trozo de la obra justifica la clonación de dicha parte?. A fin de cuentas, el resultado no deja de ser una copia contemporánea carente de todo valor y significado. ¿No les parece?.

Por último, y con el fin de asegurar su preservación se ha sustituido la iluminación por un sistema de lámparas led que no distorsione los colores de los frescos, del mismo modo, se ha dispuesto un sistema de monitorización para garantizar la buena conservación del conjunto.

En palabras de la Fundación Hortensia Herrero, “esta obra es la más importante realizada hasta la fecha a nivel internacional.” Y es que a pesar de algún que otro defecto, no deja de ser una restauración impresionante, digna de estudio.

Os dejo algunos artículos que me han ayudado en la elaboración de este trabajo:

http://www.elconfidencial.com/cultura/2016-02-04/rehabilitada-la-capilla-sixtina-de-valencia-2-000-metros-de-frescos-renacentistas_1146545/

http://cultura.elpais.com/cultura/2016/02/04/actualidad/1454598773_537034.html

http://www.lavanguardia.com/local/valencia/20160205/301922325069/san-nicolas-de-bari-san-pedro-martir-valencia-frescos-capilla-sixtina.html

http://www.elperiodico.com/es/noticias/ocio-y-cultura/restauracion-san-nicolas-capilla-sixtina-valencia-4872904

http://www.elmundo.es/comunidad-valenciana/2016/02/03/56b1e146268e3e76538b45cc.html

Y como no podría ser de otra manera, la web de la parroquia y de la Fundación:

http://www.sannicolasvalencia.com/

http://www.fundacionhortensiaherrero.org/

 

La Gestión del Patrimonio y sus contradicciones

La Gestión del Patrimonio y sus contradicciones

Creo que a nadie sorprenderá la afirmación de que nuestro patrimonio no atraviesa uno de sus mejores momentos. Aun así, cómo explicar la mala situación actual?.A los problemas ya conocidos, tales como la escasa financiación, los proyectos difusos, la falta de personal adecuado (…),habría que añadir otros más recientes. De estos últimos me gustaría destacar uno en concreto, a saber: la equívoca actitud de algunos de nuestros responsables a la hora de gestionar el Patrimonio. Quizás el lector se pregunte ¿a qué diantres me refiero?.Bueno, todos sabemos que en algunas ocasiones las personas actuamos movidas por el interés personal y no por el general. Salvando las distancias, algo similar ocurre en el sector del Patrimonio, donde en no pocas ocasiones sus encargados han obrado de manera egoísta e interesada, más preocupados por medrar profesionalmente que en el cuidado y difusión de nuestra herencia cultural. Y es que a día de hoy y con la que tenemos encima, todavía estamos en esas.

Aunque seguramente todos conozcamos un par de casos de este tipo,por mi parte intentaré ilustrarles con el siguiente. Hará algún tiempo me enteré de una polémica bastante curiosa, acerca de unas pinturas depositadas en el Museo del Prado y que según la opinión de algunos “expertos”, no debieran estar allí. Para aquellos que no conozcan la trama, hablamos de el Lavatorio de Tintoretto, el Jardín de las Delicias y las Mesa de los Pecados Capitales (ambas de el Bosco) y del Descendimiento de Rogier Van der Weyden. Quién haya visitado el Prado o entienda un poco de arte sabrá a que obras me refiero. De todos modos, ¿cuál es el problema?.Básicamente y por sintetizar, no está del todo claro quién tiene realmente potestad sobre dichas pinturas. Sí, han oído bien.

Pero, en verdad es esto posible?.Según los hechos históricos….Sí. Veamos, aunque depositados en el Museo del Prado desde 1936,con carácter temporal dicho sea de paso, las pinturas pertenecen hoy al Consejo de Administración de Patrimonio Nacional. ¿Me siguen?, por si acaso aclaremos un par de conceptos. En 1940, Franco (ese gran amigo de la Democracia que nos “obsequió” con casi cuarenta años de su presencia) crea Patrimonio Nacional, con la intención de proteger y defender el conjunto de bienes de la Corona que no figuren en los inventarios del Museo del Prado. Pero como hemos visto anteriormente, en esos años ya había cuatro de esas pinturas en la pinacoteca.

¿Cómo se salió del atolladero?.Este problemilla pareció resolverse en 1943,cuando se firmó un decreto por el cual se establecía el “depósito temporal”. Años más tarde, en 1998 se renovaron los depósitos y todo quedó formalizado mediante acta de regulación. ¿Se dan cuenta de que hemos hablado de depósito y no de cesión?.Lo digo porque es importante. Como pueden comprobar, hasta la fecha siempre se había llegado a un acuerdo con el fin de evitar cualquier posible conflicto. Pero, los tiempos al igual que las actores cambian.

Y es en estos momentos de la historia cuando entra en escena José Luis Díaz, quién está llamado a ser el director del nuevo Museo de las Colecciones Reales, el cual pretende exhibir en sus espacios una selección de lujo de las más de 154 mil obras de arte (pintura,escultura,tapices…) que esconden sus fondos. Y entre ellas se quería que estuvieran las dichosas cuatro pinturas. Así pues, ¿cuál es el desenlace?.

Parece ser que las obras debían volver a manos de su propietario (Patrimonio Nacional) para la inauguración del museo en 2017. En su momento, el requerimiento de los cuadros supuso un grave problema para el Prado, ya que de haberse consumado el éxodo de las obras la descapitalización  patrimonial habría sido terrible. Entonces, se pudo encontrar una solución?.Sí, aunque no fue fácil. A finales del año pasado, mediados de Diciembre para ser más exactos, el Museo del Prado y Patrimonio Nacional firmaban una “paz” que ponía fin a casi año y medio de confrontaciones y desencuentros. Un tiempo éste, falto de cooperación y entendimiento, que ha provocado serios quebraderos de cabeza.

El acuerdo firmado por ambas partes regula de manera estable el régimen de determinados depósitos recíprocos. Dicho lo cual, se quedan en el Prado las cuatro obras[1] provenientes del Real Monasterio de El Escorial que se depositaron en 1936.Por este mismo acuerdo, se garantiza la permanencia (en su destino actual) de las siete obras que el Prado depositó en El Escorial en virtud del mismo decreto de 1943.

Este “tratado” fue rubricado por Alfredo Pérez de Armiñán (Presidente de Patrimonio Nacional) y José Pedro Pérez-Llorca (Presidente del Real Patronato del Museo del Prado), ello en presencia de los directivos de ambas instituciones.

¿Y cuál es la conclusión que sacamos de todo este jaleo?. En definitiva, que a día de hoy la falta de un plan general para gestionar nuestro patrimonio supone un serio problema para su conservación y que, a pesar de las distintas actuaciones (más o menos fructíferas) llevadas a cabo a lo largo de nuestra geografía la solución pasa por diseñar una estrategia de acción común.

¡¡Porque contrariamente a lo que algunos piensan, con el Patrimonio no se juega!!

 

 

 

 

 

 

[1] (El Jardín de las Delicias,la Mesa de los Pecados Capitales,el Descendimiento y el Lavatorio)

 

Patrimonio, cultura o negocio?

Hace cosa de unos meses, en una clase del máster surgió un interesante debate sobre cual debería de ser el porvenir de las cuevas de Altamira, me refiero a las originales obviamente. Aunque no es mi intención la de profundizar en un tema al cual recurriré en próximas entradas, en cambio, sí que me gustaría hacer unas pequeñas observaciones al respecto. Igual hay quién no lo sabe, pero recientemente se ha pensado en reabrir al público estas cuevas. Por el momento, sólo se trataría de visitas con grupos reducidos a fin de comprobar cuál es su impacto en las pinturas. Sin embargo, esta nueva situación ya sienta un precedente en su conservación. No debemos olvidar, que fue nuestra constante presencia en dicho “hábitat” la que aceleró su deterioro y acabó por motivar su cierre. Entonces, por qué volver a abrirlas? Según parece, las autoridades “competentes” buscan atraer a un mayor número de visitantes con el firme propósito de maximizar los beneficios, y todo ello a costa de su conservación. Bueno, hasta aquí mi anécdota sobre la conservación de Altamira pero, qué ocurre si nos fijamos en el sector del patrimonio en líneas generales?. Si lo hacemos, nos daremos cuenta de que hoy en día prima una visión economicista del mismo, donde el fin ya no es preservar y transmitir sino hacer negocio gracias a él. Vamos, que volvemos al problema de Altamira.

Así pues, y por ir concretando. ¿Qué ocurre con los Museos en la actualidad?. Desde los años 80 hasta ahora, el Museo se ha ido acercando al mercado, ha dejado de ser un espacio de conocimiento para convertirse en un espectáculo al que atraer el mayor número de visitantes. Una actuación nociva que sólo favorece a las grandes instituciones (las cuales pueden obtener rentabilidad tanto mediática como de visitas), y que además ha convertido al sistema en autodestructivo. Ciertamente, el problema se ha ido agravando en los últimos años lentamente. Una de sus causas ha sido la especulación, también presente en nuestro modelo cultural; nuevos museos proyectados sin mucha perspectiva a medio/largo plazo y cuyos objetivos resultaron ser meramente económicos. ¿Saben de lo que hablo?. Quizás un ejemplo nos ayude a ilustrar el caso, el MACBA (de Barcelona)  está donde está por razones que poco tienen que ver con la cultura.

Por otro lado, ¿qué tipo de noticias nos llegan?. Pues más de lo mismo, aquellas relacionadas con récord de ventas y exposiciones de grandes autores. Siendo así, deberíamos preguntarnos ¿qué objetivos se persiguen? o ¿cuáles son sus repercusiones?. Si hacemos una reflexión, podemos asegurar sin miedo a equivocarnos, que récords y nombres forman parte de esa visión espectacular y economicista de la cultura. Como ariete de este proceso, debemos destacar esas exposiciones que son sólo el nombre, donde no hay investigación, sin importar la situación actual y en las que sólo importa lo cuantitativo (dinero). Sin embargo, una exposición debería ser todo lo contrario, es decir, una visita de discusión y reflexión. Si no hay nada de eso, lo único que aporta es consumo. Ya sea con dinero público o privado, lo que estamos construyendo son modelos privatizantes de la cultura donde sólo interesa el beneficio. Tan malo para el mundo del arte (lo anula) como para el ecosistema, donde ya existe una clara tendencia hacia el monopolio.

Entonces, qué es un museo? ¿Es una institución, expresión del poder o bien una biografía colectiva? La respuesta no es fácil y muchas veces el problema viene de antes, cuando nos encontramos con unas estructuras heredadas donde la arquitectura impone una ideología. El Museo como edificio está organizado para la experiencia del turista, que contenga otras experiencias es más complicado. Ahora bien, la crisis ha llevado a la ruina al museo tradicional, me refiero a aquel que atesoraba joyas culturales, y nos ha obligado a repensar su función. Teniendo en cuenta esto, hoy ya no se cree en el museo como una institución que acumula, sino una que preserva lo que pertenece a todos. Puede parecer un tema baladí y quizás ese sea el problema, que no lo es y requiere de una mayor amplitud de miras si se pretende encontrar una solución. Por eso y siguiendo con nuestro hilo de Ariadna, ¿qué da vida a un Museo?. Los relatos, los dispositivos y el público. Dicho lo cual, ¿cómo se puede invertir esta tendencia hacia la mercantilización?. Las nuevas propuestas hablan de hacer una reorganización, de cambiar el relato y los dispositivos para hacer que el público deje de ser un mero espectador/consumidor. Para ello debemos involucrar a las personas en la historia que queremos transmitir y hoy en día esto parece más fácil gracias a las nuevas tecnologías.

No me gustaría cerrar este capítulo sin hacer una valoración final, y es que contrariamente a lo que pensamos, las grandes presiones suelen ser de mercado. Hay exposiciones que sólo las grandes instituciones, galerías, etc. pueden hacer, se hinchan los costes, seguros…Con ello se nos está privando de contar nuestra propia historia, y eso sí es un modo de censura.

Tanto monta, monta tanto

Tanto monta, monta tanto

Dicen que una idea es como una enfermedad, se propaga lentamente infectando nuestra realidad y en ocasiones, puede ser difícil de erradicar. En este caso, la mía llevaba ya un tiempo rondando me la cabeza cuando, de repente, tienen lugar los atentados terroristas de París. Como no podría ser de otra manera, la visión de estas y otras tantas atrocidades hacen que uno pierda toda esperanza en el género humano. Aun así, no me gustaría entrar en el debate que ahora se abre acerca de cómo abordar este problema, pero si detener me en el trasfondo de la cuestión. Es decir, esa manifiesta incapacidad que parece ser siempre han tenido Occidente y Oriente por entenderse, por respetarse y en definitiva, por convivir en armonía.

Que nadie se asuste, ni vamos a hablar de geopolítica  mundial ni nada parecido. Sin embargo, tocaremos algo de historia y más concretamente la nuestra. Como la mayoría del público ya sabrá, entre el año 711 y el 1492 de nuestra era gran parte de la Península Ibérica estuvo bajo control musulmán, un dominio que tuvo sus avances y retrocesos en sus casi ocho siglos de existencia. Y es que en este período hubo de todo, guerras y persecuciones pero también momentos de paz y gran esplendor cultural.

Hoy hablaremos de uno de los máximos exponentes del arte musulmán en la península Ibérica y que, a pesar de haber sufrido constantes transformaciones ha logrado sobrevivir hasta nuestros días. Efectivamente, se trata de la controvertida Mezquita/Catedral de Córdoba.

Actualmente se cree que la construcción de la Mezquita fue iniciada bajo el reinado del primer emir independiente de Córdoba, Abderramán I (Omeya),  sobre la planta de una antigua basílica visigótica (de San Vicente) entre los años 780-785. Durante los siglos IX-X el edificio sufriría sucesivas ampliaciones, siendo la llevada a cabo durante el reinado del Califa Al-Hakam II la más importante, de este período son los destacados arcos del mihrab. Su última ampliación se efectuó bajo el mandato del caudillo musulmán Almanzor (976-1002).

En el año 1236, Fernando III de Castilla (el “Santo”) conquistaba Córdoba y convertía la mezquita en Catedral. Desde este momento, el edificio experimentó una serie de remodelaciones arquitectónicas que lo convertirían en un ejemplo vivo de la superposición cultural en la península. Lejos de desaparecer, hoy el legado musulmán está aún muy presente en el monumento, tanto que su interpretación nos resultaría imposible sin él.

Como ya estamos al tanto de sus idas y venidas por la historia, el siguiente paso consistirá en preguntarnos por su situación actual. Seguro que a nadie le es ajena la polémica surgida en los últimos años; a la reinterpretación histórica emprendida por la Iglesia para tratar de minimizar el pasado Islámico de la antigua mezquita de Córdoba, debemos sumar la inmatriculación del monumento a su nombre en el registro de la propiedad.

La Mezquita-Catedral de Córdoba se ha convertido en la punta del iceberg del mayor escándalo inmobiliario de la Historia de España, sostiene Antonio Manuel Rodríguez (profesor de derecho civil de la Universidad de Córdoba e impulsor de la plataforma ciudadana contra la inmatriculación del monumento por parte de la Iglesia). Este hecho se produjo en 2006, por el módico precio de “30 €”, exentos de impuestos en virtud del Concordato de España con la Santa Sede. La reforma de la ley hipotecaria del Gobierno de Aznar y la pervivencia de dos artículos franquistas abrió las puertas a la Iglesia para registrar, con los obispos como notarios, los bienes que consideren de su propiedad y que no estuvieran a nombre de nadie (sólo en Córdoba se han realizado en torno a unas 500 inmatriculaciones en el Registro de la Propiedad, según el Cabildo). Aunque se desconocen los datos para el conjunto de España, pues el gobierno no ha querido hacerlos públicos, las plataformas ciudadanas hablan de hasta unos cinco mil bienes de todo tipo.

El Cabildo habla de polémica artificial e insiste en que la inmatriculación del templo únicamente consistió en dar publicidad a la titularidad de una propiedad que ya poseía desde 1236, es decir, que la inmatriculación sólo supuso una mera notificación en el Registro de la propiedad. Del mismo modo, se basan en un informe del gobierno para decir que desde la conquista de la ciudad por Fernando III (el Santo), es la Iglesia quién se ha encargado de su gestión. Como se puede apreciar, nos encontramos ante un despropósito de proporciones irreales. Por ello, y siempre desde una visión crítica vamos a tratar de esclarecer tanto la titularidad como la gestión actual del monumento.

Siguiendo en sus “trece”, el cabildo Catedralicio ha cambiado la denominación del edificio haciendo desaparecer la palabra Mezquita de muchos folletos turísticos y hasta del Google Maps. Nada recuerda ya a su origen, la denominación actual en Internet y también en el propio templo es “Catedral de Córdoba”. En todo el recinto se insiste en que primero existió la basílica de San Vicente, lo cual “supuestamente” legitima la actual denominación de Catedral. Por poner algunos ejemplos de lo que estamos hablando, el folleto de 1981 hablaba del edificio como Mezquita-Catedral y ya el de 1998 lo hacía como Santa Iglesia Catedral (antigua mezquita). Un cambio sustancial, no les parece?.

En el año 1982 fue declarada Bien de Interés Cultural, y en 1984 la Unesco reconoció la Mezquita-Catedral como Patrimonio Mundial/de la Humanidad; un monumento de concordia y entendimiento que va camino de convertirse en un símbolo de intolerancia.

El tiempo se agota, el ex-ministro Gallardón impulsó una reforma de la ley hipotecaria por la cual se eliminaría esa puerta para inmatricular bienes a la Iglesia, aunque de momento su entrada en vigor se ha postergado un año. En contraprestación por la merma de privilegios que supone para la Iglesia, la reforma permitirá una especie de amnistía registral, desapareciendo toda posibilidad de recurrir ante el Tribunal Constitucional esos artículos de la ley que quedarían fulminados. A partir de ahí, sólo se podría recurrir una a una las inmatriculaciones. La norma fija diez años para que una vez realizada la inmatriculación, la Iglesia disponga del bien de por vida. La Mezquita expira en 2016.

Izquierda Unida ha tratado de recoger firmas en el Congreso para elevar un recurso de Inconstitucionalidad. Mientras el PSOE se resiste a pronunciarse pese a que en Andalucía han aprobado varias resoluciones a favor de la titularidad pública. La Consejería de Turismo autonómica hizo llegar al Cabildo catedralicio de Córdoba su propuesta por escrito para una gestión compartida. En plena polémica, el Gobierno andaluz invitó a la Iglesia a cerrar una fórmula conjunta que permita a la Junta y al ayuntamiento Cordobés participar en la explotación, planificación turística y la promoción del segundo monumento más visitado de Andalucía después de la Alhambra. Dicho documento (abierto) apuntaba a una fórmula con base jurídica bajo el formato de consorcio, patronato o fundación. La otra posibilidad sería la firma de un convenio de colaboración en su gestión.

Durante los últimos veinte años, las administraciones públicas han invertido un total de diez millones de euros en la rehabilitación y mantenimiento del monumento. Lo que haya gastado la Iglesia se desconoce, ya que las cuentas no son públicas. La Junta exige transparencia sobre los números de la explotación turística, al margen de lo obtenido por la Iglesia a través de otras vías como donaciones, aportaciones de fieles o herencias. Las cuentas de la explotación del monumento son del todo opacas, ni se depositan anualmente en el Registro Mercantil ni se publican. Si atendemos al precio de una entrada 8€ (libres de impuestos por considerarse donativo) y a la afluencia de personas que recibe el monumento al cabo del año, podemos calcular la cuantía, una cifra que se movería entre los once o trece millones de recaudación anual. Así pues, la Mezquita de Córdoba se ha convertido en una especie de paraíso fiscal para la Iglesia, que ha renunciado a los fondos públicos para evitar mostrar sus cuentas y sortear así la ley de transparencia.

El periódico el País ha conseguido entrevistar a algunos destacados expertos en Patrimonio, y estas son algunas de sus opiniones. Mª del Mar Villafranca (historiadora experta en patrimonio y directora del Patronato de la Alhambra), “el derecho catastral es diferente del derecho del patrimonio, los bienes culturales son públicos, son comunes. La Mezquita debe de ser un bien público y tratado como tal. Eliminar la palabra Mezquita es un error, los valores que reconoció la UNESCO son precisamente eso, la unión de culturas.” Antonio Vallejo (arqueólogo responsable del yacimiento Omeya de Medina Azhara), “mi opinión es que debería de implantarse un modelo de gestión profesional. No hay un problema turístico, hay un problema cultural. La gestión a través de un Patronato formado por los diferentes actores sería una buena solución.” Miguel Santiago (figura visible de la Plataforma Mezquita-Catedral de Córdoba), “no es un problema religioso, es un problema de gestión del Patrimonio.”

Las muestras de rechazo y repulsa ante la situación que vive la Mezquita-Catedral van en aumento, cien especialistas de treinta y seis Universidades han firmado un documento en el que muestran su preocupación por el uso y explotación turísticos de la Mezquita de Córdoba por parte de la Iglesia. Los especialistas que firman el manifiesto (historiadores, arabistas y un largo etc.) consideran que el argumento de que Fernando III dio una orden en 1236 para que el edificio se usara como iglesia es “endeble jurídicamente”, puesto que no supone una donación regia, sino la cesión de un derecho de uso.

Los defensores de la propiedad pública no han pedido nunca que se deje de usar como Catedral católica, sino que se respete su valor histórico, arquitectónico y cultural. Ejemplos de la mala gestión llevada a cabo por parte del Cabildo de Córdoba son, entre otros: la modificación de una de las puertas de acceso para permitir la salida de los pasos de Semana Santa, la construcción de unos cuartos de baño junto al mihrab de Al Hakam II y el hecho de que no se reparen elementos arquitectónicos en franco deterioro. Igualmente, el manifiesto critica la desidia demostrada por las administraciones públicas obligadas a conservar y promover el enriquecimiento del Patrimonio Histórico, Cultural…tal y como señala el artículo 46 de la Constitución Española.

Pero, ¿qué se puede hacer ante esta situación? Bueno, la negativa por parte del Cabildo (Iglesia) a compartir la gestión del monumento y a preservarlo en condiciones nos deja una única salida, la Expropiación del bien inmueble. Esta solución ha ido cobrando fuerza en los últimos años, se entiende que la única opción de preservar la identidad del monumento pasa por una gestión pública donde también intervengan la Sociedad Civil y sus representantes.

El entonces Ministro de Justicia (Gallardón) aseguró que expropiar la Mezquita de Córdoba a la Iglesia sería un despropósito económico y jurídico, la legislación exige que haya peligro de destrucción o deterioro del templo. Cuando este señor, ahora ya ex-ministro, se refería a la legislación vigente, hablaba de la ley de Patrimonio Histórico Español de 1985. Por sus comentarios deduzco que leerse la, no se la leyó. Ahí van algunos ejemplos:

-Art 12.3: cuando se trate de monumentos y jardines Históricos, la            Administración competente además instará de oficio la inscripción gratuita de la declaración en el Registro de la Propiedad.

-Art 19.1: en los monumentos declarados Bien de Interés Cultural no podrá realizarse obra interior o exterior que afecte directamente al inmueble o a cualquiera de sus partes integrantes o pertenecientes sin autorización  expresa  de los organismos competentes para la ejecución de esta ley. Será preceptiva la misma autorización para colocar en fachadas o en cubiertas cualquier clase de rótulo, señal o símbolo, así como para realizar obras en el entorno afectado por la declaración.

-Art 36.1: los bienes integrantes del Patrimonio Histórico Español deberán ser conservados, mantenidos y custodiados por sus propietarios o, en su caso, por   los titulares de derechos reales o los poseedores de tales bienes.

-Art 36.4: el incumplimiento de las obligaciones establecidas en el presente  artículo será causa de interés social para la expropiación forzosa de los  bienes declarados de interés cultural por la Administración competente.

Y mi favorito…

-Art 37.3: será causa justificativa de interés social para la expropiación por la administración competente de los bienes afectados por una declaración de interés cultural el peligro de destrucción o deterioro, o un uso incompatible con sus valores.

Quizás, y no quiero ser un malpensado, sea esta la razón por la cual la Iglesia ha proyectado una serie de obras de restauración en el edificio, tales como la concerniente al “mihrab”, cuyo estudio preliminar estará terminado en 2016. En serio? Que coincidencia!!!

Como se observa, la expropiación puede tener una base más que legal en la ley de PHE de 1985, pero ya no se trata sólo de eso. Teniendo en cuanto todo lo dicho anteriormente, me parece increíble y aberrante al mismo tiempo que la Iglesia y sus representantes en territorio español puedan arrogarse la titularidad de bienes públicos, haciendo y deshaciendo a su antojo. Lo que en cualquier otro país de la Europa “democrática” habría sido un escándalo mayúsculo, aquí  se ha convertido en un elemento más de la putrefacción en la que se halla sumido todo el sistema.

Os pongo los enlaces de referencia así como algún otro de interés:

http://www.elconfidencial.com/espana/andalucia/2015-01-17/mezquita-catedral-o-la-historia-de-un-gran-escandalo-inmobiliario_623348/

http://cultura.elpais.com/cultura/2015/01/23/actualidad/1422042671_875492.html

http://politica.elpais.com/politica/2015/11/03/actualidad/1446553126_305752.html

http://www.20minutos.es/noticia/2081529/0/mezquita-catedral/cordoba-polemica/titularidad/

http://www.elmundo.es/andalucia/2014/04/22/53568d9a22601df9278b457a.html

http://vozpopuli.com/ocio-y-cultura/45452-unesco-eleva-la-mezquita-de-cordoba-a-bien-universal-excepcional-y-defiende-la-administracion-de-la-iglesia

http://www.mezquitadecordoba.org/

http://www.catedraldecordoba.es/

http://www.catedraldecordoba.es/noticias.asp